domingo, 26 de abril de 2026

VALOR SENTIMENTAL

"Cuando en el colegio le pidieron una redacción cuyo narrador fuera un objeto, Nora eligió, sin dudar, la casa de su familia. Habló del vientre de la casa, que rugía cuando ella bajaba la escalera a toda prisa con su hermana pequeña. La casa que las miraba colarse por el hueco de la valla, antes de llegar a la calle, donde la casa las perdía de vista. Nora se preguntaba si la casa prefería estar vacía y ligera, o habitada y con peso, si al piso le gustaba que lo pisotearan, si las paredes sufrían de cosquillas, o si alguna vez sentía dolor. Nora pensó que, seguramente, la casa prefería estar llena. Antes que ellos, generaciones de personas y animales habían pasado por estos muros. Su tatarabuelo había muerto en la misma habitación donde nació su abuela, y donde ahora dormían sus padres. La casa era inestable por una grieta que había aparecido ya en su construcción, un siglo atrás. Nora escribió que la casa se estaba hundiendo, derrumbando, pero en cámara lenta, y que todos los años que su familia pasó allí fueron solo un pequeño segundo en la escala de este lento colapso."
*************
"-¿Por qué nuestra infancia no te destruyó?
-Tampoco fue fácil para mí.
-Pero conseguiste formar una familia. Un hogar.
- Sí. Pero no tuvimos la misma infancia. Yo te tenía a ti. Crees que no eres capaz de cuidar de los demás. Pero estabas ahí para mí cuando mamá estaba mal. Me lavabas el pelo. Me peinabas. Me llevabas al cole. Me sentía segura. Te quiero mucho."

 

COLOQUIO DE INVIERNO, Luis Landero

 


Pero Tomás, el periodista con vocación de escritor, dice y explica que cuando se habla de contar una historia no entran solo las elaboradas, con los ingredientes al uso de personajes, suspense, conflicto, trama…, sino también las impresiones y vivencias, las pequeñas cosas que nos pasan a todos en la vida, que no son propiamente historias ni tienen en apariencia gracia ni suspense, y como que no merece la pena contarlas, pero que sin embargo están ahí, en la memoria y en el corazón, de un modo obsesivo, esperando a ser contadas, a pesar de que parecen no dejarse contar, de incorpóreas que son, o de anodinas que aparentan ser. 

-Pero claro que se pueden contar-concluye Tomás, y pone un deje enfático en su voz-. Y yo diría incluso que se deben contar. O al menos intentarlo. Hay que confiar en las palabras: ellas saben contar mejor que nadie.”

 

Ya en la introducción, el autor nos anticipa la idea principal del libro: nuestra necesidad de contar. Y lo articula de la manera más sencilla, la que nos hace volver a la esencia de una vida analógica: un grupo de personas quedan aislados en un pequeño hotel rural durante un temporal. Sin cobertura y acceso al exterior, el tiempo se para y solo pueden hacer lo que los seres humanos han hecho siempre, contarse historias.

¡Y qué historias! Claramente Luis Landero es un maestro en el arte de contar. Convierte cada pequeño detalle de la vida en una historia que narrar. Y así, en boca de cada personaje, pone alguna vivencia, anécdota, reflexión o recuerdo. Y confesiones, confesiones de lo que no han sido ni capaces de contarse a sí mismos. De este modo, Landero consigue lo que se proponía: demostrarnos que todas las historias, por anodinas que parezcan, merecen ser contadas, porque están ahí, en nuestra memoria y en nuestra cabeza, y solo al contarlas se completa la experiencia vital.

Algunos dirán que este libro es un Decamerón contemporáneo, pero, para mí, leer a Luis Landero es simplemente volver a casa, a las noches de verano, el tiempo realentizado, en cualquier pueblo (diremos extremeño, su tierra), a esos corrillos que se formaban en la puerta de las casas, en los que cada vecino contaba sus historias o las de los demás. Qué más daba. Se trataba de hablar, de compartir, porque el ser humano es un ser social y porque vivir es contar y como leemos en el propio libro, “hasta que no se cuenta lo vivido, con su pequeño añadido imaginario, no está completa la experiencia vital”.


martes, 21 de abril de 2026

LAS HUELLAS QUE NO PISÉ, Ezequiel Frydman

 


"Si no hay ni una sola posibilidad de aspirar a otra cosa, si desde niña todo lo que te enseñaron fue que tenías que tener un solo objetivo, ¿qué te queda por desear? Eso que anhelaste toda tu vida, ¿cuándo empezaste a quererlo? ¿Lo deseaste tú o lo desearon por ti?"

 

Hay momentos que marcan un antes y un después en nuestras vidas. Después de un punto de inflexión, a veces, dejamos de reconocernos y tenemos que redescubrirnos, aceptar nuestro nuevo yo. Este es el tema del libro: el cambio personal, el autoconocimiento y la autoaceptación.

"Hace unos meses era alguien distinto. Hace unos años, un completo desconocido incluso para mí mismo. Tal vez no sea nadie en particular y solo esté deviniendo en versiones que se construyen y se desmoronan a cada paso." 

Félix huye, asfixiado, tan lleno de dudas que no se reconoce. Algo ha pasado en su vida que le obliga a alejarse, aunque pronto se da cuenta de que no es posible huir de uno mismo.

Este libro narra una historia en dos tiempos que se intercalan. Por un lado, en primera persona, Félix nos narra su vivencia actual, su huida a Asia, con la que intenta encontrar respuestas y conocerse. Aparece un nuevo yo, que asume riesgos, que viaja con desconocidos, que prueba nuevas experiencias, pero que no deja de hacerse preguntas. Por otro lado, en tercera persona, se nos presenta la niñez y adolescencia de un chico tímido, introvertido, que comienza a perderse. Así vamos encajando las diferentes piezas que nos permitirán entender el puzle.

Y esa ha sido, para mí, una de las mejores experiencias del libro, el descubrimiento de la pieza esencial, la que une el pasado y el presente, la que explica el porqué del sufrimiento de Félix. El final cierra perfectamente el círculo, al reaparecer pasajes del primer capítulo, dando así sentido a estos pasajes iniciales y a toda la historia. De repente, el lector lo comprende todo.

Son dos relatos paralelos, pero diferentes. Cada uno aporta algo. El del pasado es una narración de hechos, que entretiene mucho, de la que el lector quiere saber más. Félix de niño, Félix en una familia encantadora, Félix que atraviesa una adolescencia llena de escepticismo, de rabia. Félix y su primer amor.

Él respira por la boca, inhalando como si le faltara el aire.

Ella respira por la boca exhalando como si le sobrara el aire.

La historia del presente, sin embargo,  obliga a parar, a coger aire, a pensar. Llena de interrogantes, de reflexiones sobre la personalidad, el crecimiento, la religión, la psicología, la ansiedad, el deseo, el cambio, la redención… el lector se pregunta, a medida que lo hace Félix, sobre sí mismo. 

Vivo preguntándome por qué hago lo que hago, por qué digo lo que digo, por qué siento lo que siento, por qué soy como soy, pero pocas veces me pregunto por qué soy. ¿Por qué, entre tantas posibilidades que existen en este mundo, incluyendo hasta la posibilidad de no ser, soy?

Una lectura muy entretenida y muy recomendable. Gracias al autor por hacérmela llegar. 


viernes, 17 de abril de 2026

Carcoma, Leyla Martínez

En esta casa no se hereda dinero ni anillos de oro ni sábanas bordadas con las iniciales, aquí lo que nos dejan los muertos son las camas y el resentimiento. La mala sangre y un sitio para echarte a la noche, eso es lo único que puedes heredar en esta casa.

Carcoma es una historia narrada a dos voces que se intercalan: las de una nieta y una abuela, que nos cuentan la historia de su familia y de la casa que habitan. Una casa llena de sombras, miserias y oscuros secretos, en la que habitaron mujeres maltratadas, juzgadas, llenas de rencor y de rabia, un rencor que se hereda.

Su trama no me ha parecido original, pues ya había leído La casa de los amores imposibles, un libro publicado en 2011 con el que guarda numerosos paralelismos: una casa, varias generaciones de mujeres, una maldición o una herencia, maltratos, abusos, supersticiones…

Sin embargo, sí me ha parecido interesante el sentimiento desde el que está escrito: el de la venganza, porque Carcoma no es tanto una historia de terror, es una historia de venganza, de dolor, de rabia, que carcome a las mujeres que habitan en la casa.

A mí no puede engañarme ni con eso ni con nada, con eso porque lo vi y con lo demás porque conozco esa carcoma que tiene, esa comezón en el pecho como de caballo a punto de encabritarse pero que no acaba, no acaba, y al final no se desboca.”

Con una prosa especial y numerosas frases lapidarias, la escritora hace múltiples reivindicaciones:

- La violencia machista. Mujeres maltratadas, abusadas, ninguneadas. “A los hombres como esos hay que ponerles tierra de por medio antes de que ellos te la pongan por encima.”

-La violencia existe con independencia de la clase social, no distingue entre ricos y pobres. “Pero ni el dinero te libra de los hombres así, eso lo vi en aquella casa. Hasta las ricas tienen que andarse con ojo con los hombres porque a la que menos te lo esperas te cae un celoso y un violento que empieza con la cuchara rarrarrarrarra hasta que te cava la fosa”.

- La diferencia de clases. “Cuando una está sola y es pobre no puede permitirse aprender la misma lección dos veces

- El odio, la venganza, que aparece hasta en los agradecimientos del libro. ¿Merece la pena vivir con odio? ¿Es la venganza liberadora? El título está muy bien elegido. “Aquello nunca se había ido. Ella también lo llevaba dentro, todas lo llevamos dentro desde que nacemos, se nos agarra como mala hierba y ya no nos suelta.

- Las herencias familiares. Los traumas se heredan. “Ese asco se nos mete dentro y nos envenena y lo llevamos tan hondo que al final pensamos que es nuestro pero no lo es.”

Lectura corta. Muy interesante. 


 

domingo, 12 de abril de 2026

KOLJÓS, Emmanuel Carrère

 

Publicada en febrero de 2026.

“Me gustaría escribir este libro bajo el signo de la piedad filial, pero no estoy seguro de ser capaz. […] Si sigo por esa pendiente, no voy bien encaminado para hacer de este relato el monumento de piedad filial que me gustaría que fuera. Aun así, me pongo a ello con la esperanza de que me sorprenda, de que, al perforar la corteza de rencor y malentendidos acumulados desde hace más de cincuenta años, llegue a los que debe ser la fuente de este libro: el amor sin límites que nos unió en mi infancia. Pero decir esto es pretender saber una vez más lo que espero, cuando lo que espero es lo inesperado, lo que espero es lo imprevisto. Ya se verá.”

Tras el funeral de Estado, Emmanuel hace una biografía de su madre, Hélène Carrère d’Encausse, persona de gran reconocimiento en la vida intelectual francesa. De origen georgiano y germano-ruso, fue una conocida historiadora y política, la primera mujer que ocupó el cargo de “secretaria perpetua” en la Academia Francesa.

A pesar de estar narrada con una gran maestría y de que la vida de Hélène fue apasionante, me ha costado mucho conectar con la historia, cargada de datos, nombres propios, eventos, situaciones y anécdotas. Sin duda, un gran libro para un curioso que quisiera saber más sobre ella o para cualquiera de sus admiradores. Sin embargo, me ha faltado algo más de emotividad, conocer más a la madre, que aparece solo temporalmente, siendo el personaje principal la persona pública.  

Por otro lado, este libro me ha permitido reflexionar sobre un par de cuestiones que pueden dar lugar a profundos debates:

1. ¿Dónde está el límite en lo que narramos? ¿Hasta dónde llega el derecho a la intimidad? En los capítulos finales, la descripción de la enfermedad y la agonía de su madre es tan detallada, aporta datos tan íntimos, que me hacían sentir incómoda, invadiendo la esfera más íntima de una familia. Tampoco creo que sea necesario contarlo todo. De hecho, como familiar, preferiría olvidar. ¿Qué habría pensado su madre, siempre preocupada por la opinión pública, de que se conocieran hasta los mínimos detalles de sus últimos momentos? ¿Qué piensan sus hermanas, sus hijos, sus sobrinos?

2.  ¿Ha dejado de ser la escritura un acto de intimidad, de reflexión, para convertirse en un acto de exposición? Me sorprende que en plena agonía de una madre, un hijo se tome un tiempo para escribir todos los detalles de esos momentos con intención de no olvidar nada y poder plasmarlo en un libro. Porque no se trata de escribir lo que se siente para poder gestionar, no. Se escribe para guardar los detalles, para el libro, para ser fiel a la realidad. ¿Hasta dónde llega la necesidad de contar? ¿Prima la necesidad de escribir o, más bien, la necesidad de publicar?



domingo, 5 de abril de 2026

NO TODO EL MUNDO, Marta Jiménez Serrano

 

El miedo al amor es como el miedo a los gatos. […] Es el miedo a la inconstancia, a la incoherencia, al gesto repentino. Ahora está mimoso y de repente no. Ahora quiere estar contigo y de repente salta. Pero también es el miedo a la invasión, a la incomprensión. A compartir el espacio con otro mamífero, a que le duela algo y no poder comprender qué. El miedo a la reacción propia ante la compañía ajena, el miedo a que el sofá y la cama y la bañera se llenen de pelos, el miedo a que te miren fijamente con esos ojos felinos como si supieran algo de ti que tú no sabes. Pero qué es el amor sino descubrirse a uno mismo ante la compañía ajena, que te miren fijamente como si supieran algo de ti que tú no sabes, que el sofá y la cama y la bañera estén llenos de pelos.

 

No todo el mundo es un libro de relatos. Nadie como Marta para observar la propia vida y la de los demás para después plasmarla en breves historias con las que empatizamos y nos miramos al espejo.

“Y de algún modo difuso se pregunta si enamorarse no es eso: el impulso de contarle al otro toda la verdad.”

Me cuesta leer este tipo de libros que nos obligan a conocer personajes y tramas de los que nos tenemos que despedir rápidamente, pero con este ha sido diferente. Marta consigue adentrarnos en cada historia en sus primeras líneas y ello sin necesidad de introducirla. Es como si hiciera una fotografía, tan detallada y exacta, que el lector enseguida se hace una idea de los personajes, sus emociones y sus personalidades. Sin embargo, no lo revela todo, de modo que la curiosidad es tal, que no queda otra que seguir leyendo.

Acaso el amor sea la capacidad de que la conversación siga siendo siempre interesante.”


Estos relatos no son meras historias de amor (o desamor), sino de diversos tipos de relaciones de pareja, que empiezan, que acaban, que perduran, con sus dudas, miedos, vulnerabilidades y prejuicios, pero sin romantizarlas. La cotidianeidad se impone. 

Quizás este sea el éxito de este libro, que explora sentimientos y situaciones tan conocidas para todos, que no puede dejarnos indiferentes.

“Me di cuenta enseguida de que llegaba vulnerable pero tardé un ratito en reaccionar. No le pregunté nada ni ella me contó nada. Le di un abrazo muy largo en el umbral de la cocina. Muy largo. Aún le dura.”

 

Pero, también, si hay algo que ha hecho de este libro de relatos un libro diferente a los que había leído es el juego de voces narrativas que hace Marta. Escribiendo en primera, segunda o tercera persona, consigue narrar desde diversas perspectivas, desde diferentes posiciones en la pareja, eligiendo las palabras exactas para ahondar en los sentimientos y emociones de sus personajes. Como si ella estuviera allí, dentro de ellos o de nosotros mismos, hablando de lo que muchas veces callamos.

Yo no creo en la pareja, pero creo en ella. Ella cree en la pareja, pero no cree en mí. Este es, a gran diferencia, el peor vino que he tomado nunca.”

 

Si tengo que elegir algún relato, he sentido especial inclinación por los de “qué bien que existe Leonor”, “filmin”, “cuando yo la conocí” y “un novio que tuve”.

En definitiva, es difícil elegir. Al fin y al cabo, no todo el mundo escribe de la vida cotidiana como Marta. 


jueves, 2 de abril de 2026

LA DECISIÓN, Viola Ardone

 


Fecha de publicación: 2023

 

Oliva es una niña ingenua que crece en la Sicilia de los años 60 en un entorno de moralidad estrecha, en el que la mujer debía comportarse de acuerdo con los patrones de conducta si no quería ser objeto de cotilleos y señalamientos. “La mujer es como un cántaro: quien lo rompe se lo queda”.

Vive cumpliendo las numerosas normas que le marcan su madre y la sociedad, intentando no llamar la atención de ningún hombre hasta que su familia decida su futuro con un matrimonio concertado. Sin embargo, este futuro se trunca cuando un chico pudiente se encapricha con ella y la viola con la esperanza de poder casarse con ella amparándose en la figura del «matrimonio reparatorio». 

Este hecho constituye un punto de inflexión en el libro porque, a partir de ese momento, la protagonista se convierte en una persona distinta. Viola Ardone consigue reflejar muy bien la pérdida de la inocencia, la conversión a la fuerza de Oliva en una mujer más madura, más escéptica hacia todo lo que le han enseñado.

Me quedo mirando el techo y me pierdo en las líneas historiadas de las grietas, inmóvil, como si alguien me hubiera quitado la vida arrancándola de los huesos. Rozo mi vientre con las yemas de los dedos, pero ya no las siento mías, como si aún fueran las manos de otro las que me tocan. Voy recorriendo cada rincón de mi piel en busca de lo que ha cambiado para remediar el estropicio, como cuando lo del lóbulo de la oreja, pero no hay diferencia entre el antes y el después; todo parece igual, la fractura está dentro. Soy un cántaro roto.

Es en este momento en el que la escritora nos presenta el gran dilema de nuestra protagonista: ¿debe casarse con su agresor para no convertirse en un cántaro roto y preservar su honor y el de su familia? Y es que con este libro descubrimos que hace poco el Código Penal italiano preveía la figura del matrimonio reparatorio, es decir, la posibilidad de eludir el delito de violación si el agresor se casaba con su víctima.

Basada en hechos reales, Viola Ardone nos presenta un libro desgarrador narrado con una gran delicadeza. No podemos dejar de reflexionar en la posición de la mujer en los años 60, en la valentía de aquellas mujeres que luchaban por su dignidad pese a lo que la ley y la sociedad establecieran, la pérdida de la inocencia o el amor incondicional de la familia. Una increíble historia que todos deberíamos leer. 

Sentado en el taburete frente a la caja, finalmente veo lo que de verdad hay: me parece un hombre cansado, que ha envejecido mal, decepcionado, como todos, por el paso del tiempo. Él también ha perdido, él también es una víctima: de la ignorancia, de una mentalidad rancia, de una masculinidad que había que ondear, costara lo que costase, de leyes superadas por el tiempo y por la historia y sin embargo aún vigentes, al menos hasta hace poco. Tenía razón Maddalena, papá, no hay mujeres frágiles: solo es frágil quien está expuesto a la injusticia.

 


lunes, 23 de marzo de 2026

LA AMIGA QUE ME DEJÓ, Nuria Labari

 

No había ninguna guerra, y además estaba completamente sola. Más sola que en cualquier desencuentro amoroso, profesional o familiar que pudiera imaginar. Si hubiera sido una ruptura romántica, entonces sí (habría tenido derecho a horas de desahogo, incluso a monopolizar todas las conversaciones y cafés); si me hubieran echado del trabajo, entonces también; si me hubiera dejado de hablar un familiar, podría haber justificado un año de terapia. Pero cuando te deja una amiga solo existe un foso de silencio bajo los pies. No es una metáfora, es un desierto que se puede pisar. Y hay que transitar descalza.”

 

¿Qué ocurre cuando una amiga se aleja sin ninguna explicación? En este breve ensayo autobiográfico, Nuria Labari reflexiona sobre un acontecimiento tan habitual como infravalorado en nuestras vidas: la pérdida de una amiga.

Desde que iniciamos una relación amorosa sabemos, aunque intentemos que sea “hasta que la muerte nos separe”, que puede acabar. Cuando encontramos el trabajo de nuestros sueños, intentamos permanecer en él. En ambos casos, la relación no acaba sin una conversación o una explicación. No ocurre así con las relaciones de amistad. Difícilmente las iniciamos pensando que pueden tener un final, quizás porque la amistad no es excluyente, no buscamos un solo amigo ideal, sino que podemos tener muchos amigos de diferentes clases para diferentes momentos y situaciones. Pero lo cierto es que los amigos se alejan y no siempre hay un desacuerdo, un conflicto o una conversación final que nos permita entender, explicarnos y poner fin a ese capítulo de nuestras vidas.

¿Qué ocurriría si nos dejáramos con una pareja sin dejarnos, sin decirnos “adiós, “nos dejamos”? Como sociedad, estamos preparados para entender y acompañar en el fracaso amoroso, el fracaso laboral, la pérdida de un ser querido, pero nos falta mucha empatía para estar con los que sufren un luto por la amistad, porque es un luto casi invisible, aunque paradójicamente, conocido por todos.  

Llevo mucho tiempo pensando sobre ello y por eso me ha encantado descubrir este breve ensayo autobiográfico de Nuria Labari. Me ha ayudado a seguir comprendiendo y a descubrir que poco a poco se va dando visibilidad a las sensaciones de culpa,  soledad y sufrimiento que generan la ruptura en la amistad. Muy interesante.

 

La pareja es el centro y nos esforzamos en seducirla, en conservarla y en perdonarla mucho más de lo que nos esmeramos en no abandonar a nuestras amigas. La pareja, la familia, el trabajo, los estudios y hasta el gimnasio merecen ciertos sacrificios en aras de un bien mayor. Y, llegado el momento del adiós, dejamos a nuestras parejas como lo que son para nosotras: la pieza más importante de nuestras vidas, un asunto central. Mi amiga no habría abandonado a una pareja de veinte años (ni de diez, ni de cinco, puede que ni de cinco minutos) sin una explicación larga y razonada. Pero a mí sí. Conmigo no sintió que tuviera que ofrecerme razones ni relato, no lo hizo cuando lo decidió, y tampoco cuando se lo pedí. A lo mejor por eso sigo dándole vueltas por aquí, hablando sola.





"-Gracias por todo.
-No es para tanto... Solo quiero verte feliz"




Las chicas Gilmore me han acompañado durante más de dos años. Me siento (un poco) huérfana. 
 

viernes, 20 de marzo de 2026

LA SOCIEDAD LITERARIA DEL PASTEL DE PIEL DE PATATA DE GUERNSEY, Mary Ann Shaffer y Annie Barrows

 

Si tuviera que definir esta novela en una sola palabra, lo haría con la de “entrañable”. Pero también podrían añadirse las de “original”, “dulce”, “hilarante”, “tierna”.

En un ambiente de postguerra, Juliet, escritora, descubre la existencia de un club de lectura en Guernsey y decide escribir sobre él. Comienza a cartearse con todos sus miembros y, encariñada con todos ellos, decide ir a visitarlos. 

Narrada de forma epistolar, el lector conseguirá entender la historia de Juliet, su relación con Sydney (su editor), el excéntrico origen del llamativo nombre de la sociedad literaria y las curiosas vidas de todos sus componentes. Todo ello en un entorno de postguerra en el que sigue presente el hambre y el miedo, pero con un tono esperanzador que se desprende de la humanidad de los personajes, que, con sus diferencias y sus peculiaridades, han formado una familia que, unida, ha sobrellevado la ocupación alemana. (Sobre la convivencia entre alemanes y ocupados, sin exceso de dramatismo y con un punto de luminosidad, me ha recordado mucho a Irene Nemirovsky con Suite francesa).

Aunque al principio es difícil sumergirse en la historia (quizás muchas cartas y muy breves, con muchos destinatarios), hay un punto de inflexión: una extensa carta en la que se dan las referencias de Juliet.  A partir de ahí, empieza a entenderse qué se está leyendo y se descubren unos personajes maravillosos. Tan humanos, tan generosos, tan unidos, que no solo será Juliet la que se quiera quedar a vivir allí.

Y por cierto, ¿qué les unió? La lectura. Porque este libro es también un bello homenaje al placer de leer, a la necesidad de leer para salvarnos, a los escritores, a los lectores, a las librerías y a sus libreros.

Me encanta ir a las librerías y conocer a los libreros; están hechos de una pasta especial. Nadie en su sano juicio aceptaría trabajar de dependiente en una librería con el sueldo que se cobra, y nadie en su sano juicio querría ser el propietario de una de ellas, porque el margen de beneficios es demasiado pequeño. Así que tiene que ser el amor por los lectores y por la lectura los que les empuja a hacerlo, junto con la posibilidad de ser los primeros en ojear las novedades. 

Mi consejo: si eres un lector controlador que quiere entender desde el principio lo que está leyendo, déjate llevar. El error puede ser el de intentar conocer la historia y la personalidad de todo personaje para identificarlo. Es necesario conocerlos poco a poco, fluir con las cartas y dejar que los hechos narrados vayan cobrando vida en la imaginación. Solo así, se consigue sacarle todo el jugo a la historia.

Una lectura muy amena. Recomendable para un fin de semana triste y lluvioso. Consigue levantar el ánimo.



domingo, 15 de marzo de 2026

LOS MISERABLES, Victor Hugo

Publicación: 1862



El libro que el lector tiene a la vista es, de un extremo a otro, en su conjunto y en sus pormenores, cualesquiera que sean las intermitencias, las excepciones o las debilidades, la marcha del mal al bien, de lo injusto a lo justo, de lo falso a lo verdadero, de la noche al día, del apetito a la conciencia, de la podredumbre a la vida, de la bestialidad al deber, del infierno al cielo, de la nada a Dios. Punto de partida: la materia. Punto de llegada: el alma. Al principio, la hidra; al fin, el ángel.”

 

Poco se puede añadir a las palabras de Víctor Hugo que, en el propio libro, intentaba explicarle al lector su propósito con la que se ha convertido en una de las grandes obras de la literatura universal.

Para quien no conozca la historia, solo diré que Jean Valjean, nuestro protagonista, fue condenado por robar pan para alimentar a su familia. Una vez fuera de prisión, es rechazado por la sociedad. Ambas (prisión y sociedad) corrompieron un alma pura, que durante toda la obra, lucha por redimirse y superar sus instintos de venganza, haciendo prevalecer en su vida el bien, la honestidad y la bondad.

El lector no solo hará un interesante recorrido por la Historia de la Francia del siglo XIX. También, a medida que se ve inmerso en una fantástica historia, se descubrirá reflexionando junto con el propio autor sobre temas como la fe, el amor, la culpa, la redención, el hombre corrompiendo al hombre, la pobreza, los prejuicios, la esclavitud o el poder del pueblo. Destacan las múltiples reflexiones sobre la libertad, sobre el deber y sobre si la conciencia y la justicia siempre van en la misma línea que el cumplimiento riguroso de la ley.

Todo ello en un contexto político y social revuelto y con una gran cantidad de personajes, descritos con toda la complejidad de la naturaleza humana. Y es que, para mí, Victor Hugo se ha convertido en un maestro de la psicología, presentando unos personajes (incluso los circunstanciales) bien creados, con muchas aristas, con sus luces y sus sombras, sujetos a las contradicciones de las emociones y de las circunstancias que les envuelven. 

"Hemos sondeado ya las profundidades de aquella conciencia; ha llegado el momento de sondearlas de nuevo. No lo haremos sin emoción y sin sentir escalofríos. No existe nada más terrible que esta especie de contemplación. El ojo del espíritu no puede encontrar, en ninguna parte, más resplandores ni más tinieblas que en el hombre; no puede fijarse en nada que sea más temible, más complicado, más misterioso y más infinito. Hay un espectáculo más grande que el mar, es el cielo; hay un espectáculo más grande que el cielo, es el interior del alma. "

El autor le da una vuelta al concepto de miserable. Y es que nunca esta palabra estuvo tan llena de significado.

 

 

Fotografía del musical: Danny Kaan, extraída de la página web www.masescena.es

 

sábado, 14 de marzo de 2026

Detachment (el profesor)

 


"(El profesor escribe en la pizarra el verbo asimilar)
-¿Qué significa?
Alumna: hacer algo propio.
Profesor: OK, absorber.
(Escribe en la pizarra la palabra omnipresente)
Profesor: ¿alguien lo sabe?
Alumna: en todas partes, todo el tiempo.
Profesor: ¿Entonces cuál es el significado de asimilación omnipresente?
Alumno: Absorberlo todo, en todas partes, todo el tiempo.
Profesor: muy bien, George. ¿Cómo podéis imaginar algo, si las imágenes os son siempre dadas? ¿Cuántos de vosotros leísteis 1984 el año pasado?
(Varios alumnos levantan la mano y el profesor escribe en la pizarra doble pensamiento)
Profesor: ¿alguien lo sabe?
Alumna:tener dos pensamientos opuestos al mismo tiempo y creer que ambos son ciertos.
Profesor: ¡genial! Creer deliberadamente en mentiras a pesar de que sabemos que son falsas. Ejemplos de esto en la vida cotidiana: “necesito ser guapa para ser feliz”, “necesito operarme para ser guapa”, “tengo que ser delgada… famosa… ir a la moda”. A los chicos jóvenes, aun hoy en día, se les sigue diciendo que las mujeres son unas putas, zorras, cosas a las que se puede follar, golpear, maltratar, avergonzar. Este es el marketing del holocausto, 24 horas al día, durante el resto de nuestras vidas. Los que ostentan el poder trabajan duro atontándonos hasta la muerte. Por lo tanto, para defendernos y luchar por no asimilar este entontecimiento en nuestros jodidos procesadores mentales, tenemos que aprender a leer. Para estimular nuestra imaginación, para cultivar nuestra propia conciencia o nuestro propio sistema de valores. Todos necesitamos estas habilidades para defender y preservar nuestras mentes."