lunes, 23 de marzo de 2026

LA AMIGA QUE ME DEJÓ, Nuria Labari

 

No había ninguna guerra, y además estaba completamente sola. Más sola que en cualquier desencuentro amoroso, profesional o familiar que pudiera imaginar. Si hubiera sido una ruptura romántica, entonces sí (habría tenido derecho a horas de desahogo, incluso a monopolizar todas las conversaciones y cafés); si me hubieran echado del trabajo, entonces también; si me hubiera dejado de hablar un familiar, podría haber justificado un año de terapia. Pero cuando te deja una amiga solo existe un foso de silencio bajo los pies. No es una metáfora, es un desierto que se puede pisar. Y hay que transitar descalza.”

 

¿Qué ocurre cuando una amiga se aleja sin ninguna explicación? En este breve ensayo autobiográfico, Nuria Labari reflexiona sobre un acontecimiento tan habitual como infravalorado en nuestras vidas: la pérdida de una amiga.

Desde que iniciamos una relación amorosa sabemos, aunque intentemos que sea “hasta que la muerte nos separe”, que puede acabar. Cuando encontramos el trabajo de nuestros sueños, intentamos permanecer en él. En ambos casos, la relación no acaba sin una conversación o una explicación. No ocurre así con las relaciones de amistad. Difícilmente las iniciamos pensando que pueden tener un final, quizás porque la amistad no es excluyente, no buscamos un solo amigo ideal, sino que podemos tener muchos amigos de diferentes clases para diferentes momentos y situaciones. Pero lo cierto es que los amigos se alejan y no siempre hay un desacuerdo, un conflicto o una conversación final que nos permita entender, explicarnos y poner fin a ese capítulo de nuestras vidas.

¿Qué ocurriría si nos dejáramos con una pareja sin dejarnos, sin decirnos “adiós, “nos dejamos”? Como sociedad, estamos preparados para entender y acompañar en el fracaso amoroso, el fracaso laboral, la pérdida de un ser querido, pero nos falta mucha empatía para estar con los que sufren un luto por la amistad, porque es un luto casi invisible, aunque paradójicamente, conocido por todos.  

Llevo mucho tiempo pensando sobre ello y por eso me ha encantado descubrir este breve ensayo autobiográfico de Nuria Labari. Me ha ayudado a seguir comprendiendo y a descubrir que poco a poco se va dando visibilidad a las sensaciones de culpa,  soledad y sufrimiento que generan la ruptura en la amistad. Muy interesante.

 

La pareja es el centro y nos esforzamos en seducirla, en conservarla y en perdonarla mucho más de lo que nos esmeramos en no abandonar a nuestras amigas. La pareja, la familia, el trabajo, los estudios y hasta el gimnasio merecen ciertos sacrificios en aras de un bien mayor. Y, llegado el momento del adiós, dejamos a nuestras parejas como lo que son para nosotras: la pieza más importante de nuestras vidas, un asunto central. Mi amiga no habría abandonado a una pareja de veinte años (ni de diez, ni de cinco, puede que ni de cinco minutos) sin una explicación larga y razonada. Pero a mí sí. Conmigo no sintió que tuviera que ofrecerme razones ni relato, no lo hizo cuando lo decidió, y tampoco cuando se lo pedí. A lo mejor por eso sigo dándole vueltas por aquí, hablando sola.


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