martes, 27 de enero de 2026

Tiemblas en el verano, Manuel Avís

 

“Este libro es la historia de la violencia con que me aferré a la vida.”

No hay mejor manera de reseñar este libro que con esta frase del propio Manuel, porque eso es lo que ha pretendido con su escritura: aferrarse a la vida, superar EL abandono tras un amor que le elevó, lo zarandeó y le hizo caer en la tristeza más profunda.

"En los peores momentos le hubiese dicho: aprende a amarme. Solo por diez minutos. Puedes fingir, si no lo consigues. Finge amarme. Deja que sienta que me estás amando. Luego mátame. Apriétame hasta dejarme sin amor. Sé que habré muerto feliz, con tu rostro de enamorado robándome la vida."

Todo empieza con el descubrimiento de unas antiguas fotos. En ese momento, las emociones escondidas o parcheadas voluntariamente por nuestro autor afloran, arrasándole. “Respeto aquello que mi memoria ha eliminado. Lo peor es convivir con sus huellas fantasmales.”¿Cómo gestionarlas? De la única manera que sabe, escribiendo. “Escribimos para paliar el saqueo. Las posesiones de la memoria merman maltratadas. Voces y rostros espectrales. La escritura es la única fuerza capaz de dominar el recuerdo de ese tiempo roto.”

Durante las primeras páginas, Manuel nos lleva a sentir el desgarro, la tristeza, el abandono sin una explicación, que hiere más. Se niega a narrar su historia y así lo expresa, no puede, le duele. Sin embargo, en lo que inicialmente parecen fragmentos inconexos resultados de un paseo por sus recuerdos y, especialmente, por sus emociones, termina siendo una reconstrucción de una historia de amor que le hizo vivir, encontrarse, descubrirse, pero también sufrir. Paradójicamente, a pesar de la intención del autor, el lector consigue crear un hilo conductor, visualizar la relación desde una perspectiva cronológica, verla. “Quiero que mi texto fotografíe”, escribe Manuel.

Aunque él no juzga, el lector puede ver una relación vertical, desequilibrada, entre una persona con mucho amor que dar, que quiere admirar y una persona que se encuentra en una situación vital distinta, que prefiere dejarse querer, ser admirado. 

Este libro trata de volver a empezar, del poder de la escritura como tabla de salvación, de la literatura, de la sensibilidad, pero, por encima de todo, del amor a los demás, pero también a uno mismo.

 

Gracias Manuel por este libro, por escribir tan bien, por dejarte conocer, por hacernos sentir. Pero, sobre todas las cosas, gracias por tu amistad. 

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