Publicación: 1993
En esta obra de teatro, Vargas Llosa hace un maravilloso homenaje a los balcones limeños, a través de un personaje un tanto quijotesco, el profesor Brunelli, que entrega su vida a una causa: la protección de estos balcones. Antes de que llegue la ruina o reconstrucción de un edificio, descuelga o hace descolgar el balcón que lo embellece para limpiarlo, repararlo y conservarlo en una especie de cementerio de balcones. En su cruzada, le acompaña (forzosamente) su hija y otras personas que le ayudan en la tarea de rehabilitar esos balcones.
El
autor nos hace viajar al Rímac (un distrito de Lima) para que nos dejemos
llevar por la belleza de los balcones virreinales, inspirados en balcones de
Sevilla, Granada o Córdoba, apreciando su historia, pues representa, según el profesor, el “matrimonio entre la gran civilización inca y la española”. Eran
balcones “mestizos”, ya que fueron diseñados por “los amos”, pero ejecutados
por “los siervos”. “Los esclavos africanos y los artesanos indios que cortaron,
labraron, pulieron y clavaron estas maderas en el XVII, en el XVIII, en el XIX,
volcaron en ellas lo mejor que tenían. Y su espíritu quedó impregnado en las
tablas.”
“TEÓFILO HUAMANI . Son imitaciones de imitaciones. Terceras, cuartas o quintas versiones de los modelos originales de El Cairo, Marrakech o de Córdoba. No puedo admirar un arte parasitario.
PROFESOR BRUNELLI . Todo nace de mezclas y tradiciones múltiples, Huamani. La originalidad consiste en integrar lo diverso, añadiéndole experiencias y matices nuevos. Ésa es la historia de estos balcones. “
Sus
continuos discursos y el intercambio de pareceres con otros personajes, como el
ingeniero Cápena o Teófilo Huamani, nos presentan una dicotomía entre la tradición y el progreso,
el pasado y el futuro, el romanticismo y el idealismo. Si la cultura nos define,
¿es necesario renunciar a nuestra tradición, a los hechos pasados y sus
manifestaciones para afrontar el futuro? ¿Es preciso reconocer nuestra historia, aunque haya partes que no nos guste? ¿Debemos conservar el patrimonio histórico
aunque provenga de un momento que nos desagrada o del que no estamos
orgullosos? ¿Qué es la cultura?
Según
el profesor, “Preservar las obras de arte no es negarse al progreso. Un país
debe avanzar apoyándose en todo lo bueno que produjo. Así se da contenido a la
vida, sustento a la civilización. ¡Eso es la cultura!
Interesante obra corta, de lectura rápida, con un protagonista muy entrañable.
También representada en España, haciendo de nuestro querido profesor el actor José Sacristán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario