El día del cumpleaños de Delia, su madre aparece ahogada en el mar, con un sujetador de encaje como único atuendo. Aparentemente se ha suicidado.
Delia
regresa a su Nápoles natal buscando respuestas, pero, para ello, tiene que
revivir un pasado que había tratado de olvidar. Haciendo un recorrido por su
memoria, desentierra vivencias que le ayudan a explicar su relación con su
madre y su familia.
El
lector lee confuso, desenvolviéndose como puede entre los recuerdos y las
reflexiones de la protagonista, dando saltos entre el presente y el pasado,
intentando seguir el hilo de su memoria, que va y viene, perdida, miedosa de
profundizar más.
Me
ha costado disfrutar del libro durante su lectura porque tenía la sensación de
que no entendía, de que estaba perdida. Sin embargo, es en el capítulo 24
cuando todo cuadra, y es en ese momento cuando el libro ha adquirido para mí un
valor incalculable. La confusión es deliberada. Elena Ferrante nos hace sentir
tan perdidos como Delia, deambulando entre múltiples sensaciones: la pérdida,
el dolor, el rencor, la culpa, el miedo… Todo ello en un entorno asfixiante,
marcado por la violencia, los reproches, la incomprensión.
Y es entonces, navegando entre la realidad y la memoria, cuando descubrimos que la memoria es selectiva y, a veces, traicionera, porque ¿cuánto de lo que recordamos es real?, ¿cuántas vivencias ha suprimido nuestro subconsciente para evitarnos el sufrimiento?, ¿a cuántos de nuestros traumas no le encontramos justificación porque provienen de hechos que deliberadamente olvidamos? “La infancia es una fábrica de mentiras que perduran imperfectamente."
Esta
novela es una sorpresa. El libro no es un libro de intriga, sino de nuestra
infancia, de las decisiones que tomamos y de la manera que nos relacionamos,
especialmente, con nuestras madres. Delia aprende a entender a su madre y a
reconciliarse con ella, y consigo misma.
Primer
libro de Elena Ferrante, en el que ya despuntaba como escritora (quiero pensar
que es escritora, algún día escribiré por qué), mostrándonos un Nápoles que se
convertiría en protagonista de la saga de las dos amigas y en el que aparecerán
los grandes temas de su literatura: la identidad fragmentada, la complejidad de
las personalidades, las relaciones familiares, la mujer y el cuerpo, la
violencia… Elena Ferrante es una apuesta segura. Nunca defrauda.

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